lunes, 30 de marzo de 2009

LA FE, COMPROMISO CON UNA PERSONA.

Por: J. Nicolás Hartz.

La fe, no solo es una adhesión intelectual a las verdades, doctrinas ó dogmas, sino principalmente una adhesión vital y comprometida a una persona.

Se trata de asumir a una persona, Cristo Jesús; y al asumirla, se asume tambien toda su palabra, con criterios de vida y juicios de valor, es una palabra que condiciona y transforma la vida de todo creyente.

Kasper dice: creer significa decir "sí" a Dios, dejarlo ser totalmente Dios, reconocerlo como único sentido de vida y razón de existir. Al final, la fe es vivir en la receptividad y en la obediencia.

El acto de fe es un acto de la voluntad por ser una adhesión voluntaria. Por supuesto que la voluntad no interviene en las cosas evidentes, por ejemplo: la luz de este mediodía es evidente que es luz, y no lo discutimos.

Pero allí donde una verdad o realidad no puede ser comprobada analítica ó empiricamente y donde, por otro lado, se ponen en juego los intereses de la vida, para entregarse a esa verdad o realidad que nos compromete, se necesita mucho coraje y mucha voluntad.

No se trata de la racionalización de la fe. Como si hubiesemos primero analizado y comprobado la veracidad de los principios, la exactitud lógica de sus presupuestos, y hasta entonces poder decir: ah ya, todo está en orden. Como la razón está ya satisfecha ahora si podemos creer. No se trata de eso.

Son la voluntad, la decisión y la convicción las que preparan y fundamentan nuestra entrega.
Por ésta entrega, los creyentes conseguimos franquear la noche, la oscuridad entera de la fe y, traspasandola suplimos esa incapacidad radical de nuestra inteligencia para poder dominar intelectualmente a Dios.

Los creyentes que así nos entregasemos, saltando por encima de procesos mentales, alcanzamos a Dios y, así, Dios se ira transformando en certeza.

La seguridad que no nos puede dar el raciocinio nos la dará esa entrega total y complaciente.
En la fe no hay claridad, pero si seguridad; misma fe que no deriva de la evidencia de las verdades, sino de la misma entrega. Sin creer, nada se entiende. Sin entregarse, nada se cree.

Para el que se entrega, no hay conflictos intelectuales de fe. De la vida nace la seguridad. El que está vivamente adherido a Jesucristo no tiene problemas intelectuales de fe.

Los conflictos intelectuales comienzan cuando se debilita la adhesión vital a Jesucristo.
El creyente es seducido por la voz de Aquel que lo llamó desde la más profunda y brillante oscuridad nocturna. Este es el momento en que se disipan las inseguridades y el creyente queda así confirmado para siempre en la fe.

Realmente de la vida nace la certeza, y ésta, es más fruto del corazón que de la cabeza, y que, aunque todo me diga que no, aunque fracasemos, aunque vea a los malos triunfar, a los hombres odiar, a los buenos fracasar, siempre podemos decir, Señor, yo creo en ti.
Aunque todo subleve mi ser, aunque sienta ganas de morir, Señor, yo creo en ti. Aunque todo me salga mal y los infortunios lluevan sin cesar, yo creo en ti.

Sin ti, ¿Que sentido tendría la vida?. Tú Señor tienes palabras de vida eterna, Tú eres la vida eterna.



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domingo, 22 de marzo de 2009

¿CREER O NO CREER?

Por: J. Nicolás hartz.

Trataré de explicarte en un diálogo imaginario en que consiste esto.
Me dices que has apostado la vida por un amigo, y yo te digo, ¿y si pierdes la apuesta? Hiciste de tu vida todo un holocausto y renunciaste a tus sueños; sabes que solo se vive una vez y quedaría por demostrar si esa sola vez acertaste o te equivocaste.
Te lo jugaste todo por alguien, y queda por demostar si esa persona es quimera o substancia. Todo queda al aire.
Que tu vida sea absurda o sublime, aventura o desventura, depende de que esa persona signifique o no solidez.
¿Cómo me lo demuestras? ¿Cómo me lo pruebas? y tú me respondes que la palabra de Dios lo demuestra, más yo te pregunto ¿ y si la palabra de Dios fuera un engaño humano? Tú me dices: vamos a remitirnos al tribunal de Dios y te convencerás que todo es verdad.
Y si te dijera, ¿y si eso de despues de la muerte fuera otro engaño, el último y el peor?.

Este es el precipicio. Este es el vacío sobre el cual hay que saltar no una vez, sino con frecuencia.
Crees o no crees. Lo tomas o lo dejas. Al final nos quedamos sin podernos agarrar de algo sólido, sin ninguna prueba empírica, sin ninguna explicación que explique, sin ninguna evidencia que tranquilice.

Este es el momento de la fe. Aquí radica el valor y el mérito de la fe. Esta es la fe adulta de la que hablabamos, pues nos quedamos sin soportes, tenemos que dar el salto de pie, sin ningún apoyo. Nada ni nadie nos podra quitar el miedo al salto.

Es bonito y hermoso creer en la luz cuando es de noche. Esta es la fe que mueve montañas y nos da a los creyentes una consistencia indestructible.

El acto de fe es un obsequio. La fe, es un don de Dios, el primer don, por parte de nosotros los creyentes es un bello y fundamental acto de gratuidad.

Es gratuito porque, para dar esa adhesión vital, los creyentes no disponemos de motivos empíricos ni de razones tranquilizadoras. En la plena oscuridad, nos lanzamos a los brazos del Padre, a quien no vemos, sin otra seguridad que su palabra.

Hay, pues, mucha gratuidad y mérito por parte del hombre en el acto de fe; se constituye así por el hombre el máximo acto de amor, y en él están encerradas las grandes virtualidades del ser cristiano.


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miércoles, 18 de marzo de 2009

EL INNOMBRABLE

Por: J. Nicolás Hartz.

En la biblia nadie se atreve a definir a Dios. Definir es abarcar algo y Dios es inabarcable.
Nombrar es aprehender y medir la esencia de una persona, y Dios no es mensurable.
Por ello la biblia evita nombrar a Dios, para hablar de El, siempre se refiere a: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac. Una forma adecuada de hablar de Dios sería: Aquel que se reveló a los patriarcas, Aquel que se reveló en Jesucristo.

Dios no tiene nombre y si alguno le diesemos sería: Sin-nombre, innominado, y es que, es eso, el Inefable, el Inclasificable, el Incalificable. Ninguna palabra lo puede encerrar en sus fronteras.
Dios no es lógica, no es un ente abstracto. Solo en la fe lo podemos entender, en silencio, con certeza, pero a oscuras.


FE ADULTA

Para entender la fe, es necesario aplicar los conceptos ordinarios del lenguaje humano.

¿Quién es un niño?, es aquel ser que esencialmente es dependiente para todo: andar, comer, vivir etc.
¿Quién es un adulto?, es aquel ser que es capaz de mantenerse en pie sin apoyarse, que puede ganarse la vida y vivir por si solo.
La fe infantil es, pues, aquella que para entregarse necesita de apoyos, de seguridades, de tranquilizantes para poder suavizar el miedo al salto.
La fe adulta, es aquella que asume todos los riesgos y, sin apoyarse, confía, permite, se entrega.
Salto al vacio, vacio de seguridades, de evidencias. La persona que para creer necesita de explicaciones o seguridades apologéticas posee una fe infantil.

Lo que creemos pareciera estar en contra del sentido común y de las leyes cósmicas. Pero tranquilizemonos, el que colocó las leyes, las puede descolocar, la fe no está en contra de la razón, ni la razón en contra de la fe, que los milagros son posibles etc. y así puedieramos dar miles de explicaciones. Fe infantil pues requiere y se apoya en seguridades, en falsas seguridades.

Creer, una vez llegado el momento en que han caido todas esas falsas seguridades, se convierte en una aventura, y al igual que Abraham, habrá que correr todos los riesgos.

Deberemos comenzar por renunciar a todas las seguridades que nos anteceden.
Por ejemplo: Si vamos a la conquista de una isla habitada por feroces indigenas y estamos ante una lucha desigual, nos regresamos, tomamos nuevamente el barco y regresamos a alta mar.

Pero si al llegar, quemamos la nave, entonces la aventura será pura y absoluta. Será como una apuesta, lo ganaremos o lo perderemos todo. Corremos pues todos los riesgos.

Del mismo modo, en la fe, hay que dejar las reglas del sentido común, explicaciones y demostraciones, y dar ese salto al vacío, abandonandose por completo al OTRO. El, todo lo puede, El es capaz de resucitar a un muerto y de realizar cualesquiera milagro.

Así pues, una de las caracteristicas de la fe es la adhesión vital a una persona. Nuestra fe antes era demasiado racional. Abraham confía y se lanza a un Tú.

En nuestra fe anteriormente se buscaba una cierta tranquilidad mental. La fe, no es una acrobacia mental, sino una adhesión comprometida con una persona. Los conflictos intelectuales de la fe comienzan cuando se debilita o falta esa adhesión vital a Jesucristo.

Esta adhesión vital, toma y agarra a todo el hombre por completo: su confianza, su fidelidad, su asentimiento intelectual y su adhesión emocional. De este modo, el hombre compromete su historia entera, con sus proyectos, emergencias y eventualidades.

Esta fe de la que hablamos hizo caminar a Abraham en presencia del Señor, Dios fue la inspiración de su vida, su fuerza y norma moral y su Amigo.

Creer significó para Abraham, y significa para nosotros, extender un cheque en blanco, confiar contra el sentido común y las leyes de la naturaleza, entregarse ciegamente y sin cálculos, romper con toda una situación establecida y ponerse en camino hacia un mundo incierto, sin saber a donde se va.

Esta es la aventura de la fe, todos los riesgos se corren, nunca se está seguro. Es el salto a un precipicio que quiere decir vacío de seguridades y en plena oscuridad.



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jueves, 12 de marzo de 2009

LA FE, NOCHE OSCURA. (2)

Por: J. Nicolás Hartz.

¿Cómo podriamos transmitirle a un ciego de nacimiento el color amarillo de una flor?,imposible.
Instintivamente acudiriamos a las aproximaciones,le diriamos que el amarillo esta entre el azul y verde, pero el ciego no sabe ni que es el verde, ni azul,ni amarillo,ni negro.
Los colores nunca entraron en su mundo, está de noche respecto a los colores,y si le explicasemos para que entendiese el color amarillo respecto a otras impresiones,algo así como tibio,suave,blando etc., y despues de una serie de explicaciones seguramente acabariamos diciendole al ciego: amigo,el amarillo no es nada de lo que has entendido y te he explicado. Es algo totalmente diferente.

Nuestra situacion respecto al entendimiento de Dios, es la misma que la del ciego. No tenemos ningún punto de referencia que nos aproxime a El.

Dios no ha entrado ni entrará a traves de nuestros sentidos,en ese laboratorio mental humano, usariamos al igual que en el ciego de otras referencias que nos aproximasen a El.

Por ejemplo, sabemos que significa "persona". Si tomamos el contenido de ésta palabra y la aplicamos a Dios y decimos, Dios es persona. Llegariamos sin duda alguna,para hablar con precisión, a la conclusión como sucedio con el ciego,Dios no es persona, es absolutamente diferente de las
impresiones,percepciones,conceptos,ideas e imágenes que tenemos de El.

Dios es más grande y admirable. No le podemos comparar con nada de lo podamos soñar,pensar o imaginar. Dios es uno y único, a El solo le entendemos en la FE,viviendolo.

Las palabras humanas quedaran acotadas siempre,nunca serán portadoras de la sustancia real de Dios. Los conceptos son una elaboración mental,las palabras llevan conceptos, y como Dios no entro en ese nuestro laboratorio mental humano,desde ahí estamos en otra órbita.

Por ello, cuando nos referimos a Dios debemos anteponer el prefijo "in" (no) para referirnos a El, y así decimos mejor que El es: infinito,invisible,inmenso,incomprensible,increado,innominado etc. Dios siempre supera y trasciende,abarca y comprende toda palabra,todo lenguaje.

El Señor es mucho más grande y admirable y no le podemos comparar con nada de lo que pudiesemos pensar, El es el incomparable. Lo asumimos solo en la FE.

Dios, más que objeto de intelección, es objeto de CONTEMPLACION. No debemos de tratar de entenderlo sino de vivirlo, y ello, solo en la Fe.

- J.Nicolás Hartz

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martes, 10 de marzo de 2009

LA FE, NOCHE OSCURA.

Por: J. Nicolás Hartz.

El concilio Vat.II nos presenta la vivencia de la fe como un estado de suspenso, espera, nostalgia y aspiración. Dice que la Iglesia va peregrinando en la tierra, lejos del Señor, desterrada, que piensa y suspira por la patria donde está el amado. Descubre a Cristo entre penunmbras hasta que lo posea en todo su esplendor.

Siempre nos preguntamos, ¿dónde está Aquel que busca mi alma? y el mundo entero se transforma en una respuesta, toda la creación me habla de El y sin embargo El mismo calla.

La vida de fe es un ir caminando en la oscuridad, siempre buscando y sin nunca encontrar, siempre partiendo sin nunca llegar; La fe se convierte en una odisea perpetua.

¿Porqúe Dios es misterio o porqué la fe es noche oscura?.
La mente humana es como un laboratorio de análisis y síntesis. Por el camino de los sentidos, entran en nuestra mente las impresiones, percepciones y sensaciones. Entonces la mente humana con todo este material hace un trabajo de elaboracion: retira loque es propio de cada cosa o individuo y retiene lo que tiene de común con otras unidades.

La mente extrae la idea y a la idea le acoplamos una palabra. Es lo que comunmente llamamos proceso normal del conocimiento humano.

He aquí dónde nuestra desgracia reside. El Señor Dios es de tal naturaleza que los sentidos nunca lo detectaran.
Dios nunca entrará por nuestros sentidos, nunca pasará a traves de ellos al laboratorio de la mente humana. Dios pues, nunca será objeto de análisis y sintésis.

Dios nunca será objeto de la inteligencia, pues no hay nada en la mente humana que primero no haya pasado por los sentidos. La biblia expresa que a Dios nadie lo ha visto jamás, a Dios no le puede mirar cara a cara, Dios no es objeto de estudio, sino de fe.

Dios no entra en el proceso normal de conocimiento humano, El está por encima de ese proceso. Es por ello que decimos que Dios es Trascendente, El está en otra órbita. Simplemente, Dios es otra cosa, es misterio, no cosa misteriosa.

Ello quiere decir que no puede ser alcanzado ni entendido analíticamente, nunca entrará en el juego de los silogismos, premisa y conclusiones.

De esta manera la FE no es lógica ni silogística. A Dios solamente se le entiende, viviendolo. Dios en definitiva no es para ser entendido, sino para ser acogido,asumido, vivido.

viernes, 6 de marzo de 2009

ORACION

Por: J. Nicolás Hartz

Oramos ante Dios,nos pasamos 30 minutos,60 minutos ante El y ponemos en marcha esa superpotencia constitutiva del hombre que pretende poseer a Dios.

Sentimos que nuestra alma va avanzando en la unificacion con Dios,tratando de adherirse,de asirse,de poseerlo y al final,tratando de ajustarnos en El y descansar,casí nos encontramos en el umbral de Dios,nos sentimos inundados de El.

Pero,¿qué sucede? cuando los creyentes tenemos la impresión de que nuestro objetivo está al alcance de la mano, Dios comienza a desvanecerse como un sueño y entonces se torna en ausencia y silencio.

Dios parece ser un rostro siempre fugitivo e inaccesible,aparece y desaparece,se concretiza y se desvanece,se acerca y se aleja y es entonces que quedamos con una sensación de frustación; ésta aventura se convierte las más de las veces en desventura,y la fe se convierte en un drama.

Como creyentes nos comienza a aparecer el fenomeno de la nostalgia que nos transforma una vez más en desterrados,nos devora nuevamente el anhelo del Infinito, igual que un expatriado que siempre suspira por la patria.

Partimos nuevamente en su busqueda.No lo encontramos cara a cara. No lo podemos poseer, por ello siempre hablamos de ser peregrinos en la fe.

Buscamos y caminamos una y otra vez, nos convertimos en eternos caminantes. Y que conste que la fe no es otra cosa que una peregrinación,es un siempre salir, una odisea, un éxodo interminable. Ciertamente moriremos en el camino sin llegar al descanso, la llegada será el descanso.

jueves, 5 de marzo de 2009

PEREGRINOS

Por: J.Nicolás Hartz

El misterio de Dios lo vislumbramos, lo palpamos en toda la creacion,aunque nadie haya visto jamás el rostro de Dios.
Tenemos hambre de lo eterno, ¿que sentido tendría esta hambre de Eterno si no existiera?, anhelamos el Trascendente, tenemos ansias de El,aunque nadie tambien haya visto su rostro, de esta manera, conscientes, avanzamos en medio de ésta oscuridad por la vía de las deducciones,nunca cara a cara.

Estamos acostumbrados a todo aquello que podemos sentir,tocar,ver,medir. Nuestros sentidos estan acostumbrados a ello,y cada uno de ellos una vez que poseen su objetivo descansan satisfechos.

El hombre pues, es una mezcla coherente de diferentes potencias que entre sí se complementan,tales como la intelectual,intuitiva,visual,
auditiva,sexual,afectiva,neurovegetativa etc. Cada una de ellas tiene un objetivo propio y sus mecanismos para conseguirlo,cuando poseen su objetivo descansan.

He aquí nuestro insoslayable misterio, nuestras potencias al alcanzar, poseer,conseguir sus objetivos descansan,se sienten satisfechas,pero no así nosotros que quedamos siempre insatisfechos.
¿Que significa esto? que nosotros somos mucho más que la suma de las potencias.

El elemento especificamente constitutivo del hombre es otra potencia, es una superpotencia que subyace y sostiene a las demás.

Somos una fuerza de profundidad tal que, siempre inquieta,suspira por el Eterno.
Somos un pozo infinito que la suma de infinitos finitos nunca lo llenarán; Solo un infinito lo conseguiría, de allí el hambre por el Eterno,del Trascendente,del Infinito.

Nuestro camino lo vamos tanteando,lo vislumbramos como entre sombras,como entre huellas borrosas, siempre desde los efectos hacia las causas, a traves de analogías y deducciones, pero nunca cara a cara. Llegamos a la meta, por una vía oscura y fatigosa a traves siempre de los llamados procesos mentales.