Lo que mas
nos desconcierta a los caminantes de la fe es el SILENCIO DE DIOS,Dios siempre calla.
Cuando creemos que hemos encontrado a Dios, tarde o temprano conservamos o volvemos a encontrar el sentimiento de no haberlo encontrado y empezamos a sentir ese peso de ausencia de Dios hasta en su más intima presencia.
Pareciera una invencible oscuridad de Aquel que todo es Luz, una distancia enorme de Aquel que todo lo penetra. Sentimos como una traicion de todas las cosas, porque cuando parece nos han revelado a Dios enseguida nos lo ocultan,entonces todo nos envuelve en una vaga sensacion de riesgo e inseguridad.
Ciertamente, no hay busqueda sin fe y no hay fe sin riesgo. Caminamos por sendas oscuras y silenciosas, somos peregrinos no turistas, el turista sabe adonde va a llegar, donde va a dormir,que ciudades visitará al día siguiente. Un peregrino, en cambio,no sabe nada, ni donde dormira hoy,ni qué será el día de mañana.
La fatiga, la incertidumbre y la inseguridad son el pan cotidiano del peregrino.
Sabemos que existe una meta, pero no la vemos; sabemos que a la palabra Dios corresponde una substancia, pero tambien sabemos que en este mundo nunca tendremos una evidencia sensible de dominar intelectualmente la substancia que corresponde a la palabra Dios, el contenido que corresponde a las fórmulas de fe.
jueves, 19 de febrero de 2009
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