jueves 5 de marzo de 2009

PEREGRINOS

Por: J.Nicolás Hartz

El misterio de Dios lo vislumbramos, lo palpamos en toda la creacion,aunque nadie haya visto jamás el rostro de Dios.
Tenemos hambre de lo eterno, ¿que sentido tendría esta hambre de Eterno si no existiera?, anhelamos el Trascendente, tenemos ansias de El,aunque nadie tambien haya visto su rostro, de esta manera, conscientes, avanzamos en medio de ésta oscuridad por la vía de las deducciones,nunca cara a cara.

Estamos acostumbrados a todo aquello que podemos sentir,tocar,ver,medir. Nuestros sentidos estan acostumbrados a ello,y cada uno de ellos una vez que poseen su objetivo descansan satisfechos.

El hombre pues, es una mezcla coherente de diferentes potencias que entre sí se complementan,tales como la intelectual,intuitiva,visual,
auditiva,sexual,afectiva,neurovegetativa etc. Cada una de ellas tiene un objetivo propio y sus mecanismos para conseguirlo,cuando poseen su objetivo descansan.

He aquí nuestro insoslayable misterio, nuestras potencias al alcanzar, poseer,conseguir sus objetivos descansan,se sienten satisfechas,pero no así nosotros que quedamos siempre insatisfechos.
¿Que significa esto? que nosotros somos mucho más que la suma de las potencias.

El elemento especificamente constitutivo del hombre es otra potencia, es una superpotencia que subyace y sostiene a las demás.

Somos una fuerza de profundidad tal que, siempre inquieta,suspira por el Eterno.
Somos un pozo infinito que la suma de infinitos finitos nunca lo llenarán; Solo un infinito lo conseguiría, de allí el hambre por el Eterno,del Trascendente,del Infinito.

Nuestro camino lo vamos tanteando,lo vislumbramos como entre sombras,como entre huellas borrosas, siempre desde los efectos hacia las causas, a traves de analogías y deducciones, pero nunca cara a cara. Llegamos a la meta, por una vía oscura y fatigosa a traves siempre de los llamados procesos mentales.

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